Sábado 1 de septiembre

 

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Éste es el amor: que andemos según sus mandamientos. Y este es el mandamiento: que ustedes anden en amor, como desde el principio lo han oído.

2 Juan 6

“No es el paraíso un amor enfermizo, es más bien el infierno del sufrimiento eterno” (Autor desconocido).

¡Linda frase! Pero no la entiendo.

Si Dios es amor, su esencia es amor… Entonces, ¿cómo puede ser enfermizo?

Conclusión: si es enfermizo no es amor.

Tanto Jesús como los apóstoles nos animan a vivir en amor.

En Juan 13,34 Cristo nos dice: Así como yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros.

¡Qué sencillo parece! Pero… ¡qué difícil se hace vivir en amor en una sociedad consumista y materialista que confunde este sentimiento tan puro con otras emociones que no tienen nada que ver!

En una sociedad individualista en que se nos incentiva a pensar sólo en nosotros mismos, donde “somos” según la ropa que usamos y las cosas materiales que tenemos.

En un mundo donde cada día se respetan menos las reglas y leyes, los cristianos somos llamados a seguir las reglas y las leyes de Dios basadas en el amor.

Un amor que no es envidioso, vanidoso, egoísta, ni rencoroso (1 Corintios 13,4-5). Un amor que a través de la fe sana, que es el remedio a todos los males. Un amor fraterno que se expresa a través del vínculo sincero y amoroso que se establece con el prójimo. Un amor que nos define como personas, como cristianos. Un amor basado en la verdad.

Amar a otros no es un desafío que nos ha dado Dios, es un mandato para vivir en armonía con la creación, con el prójimo y con nosotros mismos.

Señor: enséñanos a amar como tú nos amas. Amén.

Silvia Noemí Bierig

2 Juan 1-13            

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