Sábado 12 de diciembre

Las aflicciones anteriores han quedado olvidadas, han desaparecido de mi vista.

Isaías 65,16

El libro de Isaías finaliza describiendo los últimos tiempos, habla de salvación y perdición, de juicio y perdón. El capítulo 65 inicia relatando cómo les irá a las personas que no quieren saber nada de Dios, a pesar de sus constantes muestras de amor, pero a los que sí le buscan sinceramente, se les promete una vida abundante: tendrán para comer y beber… ¡Prosperidad! Y termina con la promesa de arriba: a pesar de toda nuestra culpa que nos oprime, Dios no se da la vuelta, furioso, sino que viene junto a nosotros en la persona de su Hijo, y nos ofrece su perdón. ¡Qué gran amor!

Nos regala un nuevo comienzo, una nueva vida, y esto nos ayuda a compartir lo recibido y perdonar también a los demás, no sólo una o dos veces, sino, como nos dice Jesús: ¡Siempre otra vez! Nuestra vida puede ser un perdonar continuo, a nuestros prójimos y también a no-sotros mismos. Esto nos acercará muchísimo más a Dios y a una vida según su voluntad, llena de bendiciones.

Sin embargo, mientras estoy escribiendo esto, me pregunto: ¿Por qué muchas veces dejamos que nuestro odio y rencor se enquisten en nuestro ser? ¿Y cómo es posible que no nos demos cuenta que esto nos hace perder esa abundancia que Dios nos promete en su palabra? Nos perdemos esta buena vida si no aceptamos su regalo del perdón y del nuevo comienzo. Mi deseo es que aceptemos la oferta de nuestro Dios tan bondadoso, misericordioso y perdonador.

Señor, ayúdanos a perdonar y a buscarte con sinceridad, para así poder disfrutar de esta vida en abundancia que nos prometes.

Luisa Krug

Isaías 65,1-16

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