Sábado 16 de junio

A ustedes me dirijo, explotadores del pobre, que quisieran hacer desaparecer a los humildes.

Amós 8,4

 

En este texto la primera relación que se establece es la de comparar la época del Siglo VIII a/C. con la actual, y es inevitable ver las similitudes.

El reino de Israel era rico y próspero pero las riquezas se concentraban en unos pocos. En ese contexto vemos que Amós —un cuidador de animales— es enviado por Dios a recorrer las ciudades para denunciar las injusticias sociales y cuestionar una religión sólo basada en ritos externos. A través de Amós vemos un Dios que defiende el derecho de los pobres.

Las palabras del emisario de Dios son duras y tan reales que se sufre al leerlas, porque lejos de haber perdido vigencia, también las debemos usar para describir la realidad social actual. Cuando veo las injusticias, los abusos de poder y que siempre las malas políticas terminan haciendo más pobres a los pobres, tiendo a amargarme y a pensar que es una tarea casi imposible la de revertir estas situaciones.

Actualmente sólo en mi ámbito familiar más cercano y en la comunidad de fe logro desahogarme y sentir cierta contención. Reflexiono mucho y trato de sofocar mi “bronca” para que con serenidad los más humildes no desaparezcan sino que –al contrario— sean cada vez más visibles. Aspiro a que los que toman decisiones vean la realidad y no sean tan perversos.

Que Dios nos ilumine a todos.

María Teresa Rolón

Amós 8,1-10