Sábado 20 de octubre

Yo sé todo lo que haces. Sé que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!

Apocalipsis 3,15

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Ya se acerca el 31 de octubre, el día en que Lutero, harto de ver los abusos en la Iglesia, presenta sus 95 tesis, denunciando todo. Estaba indignado.

Cuando lo llamaron a retractarse, no pudo, estaba convencido de lo que decía y pensaba, y que el desdecirse iría en contra de la Palabra. Por eso, a pesar del peligro que corría su vida, su fe lo llevó a arriesgarse.

Nosotros pertenecemos al movimiento de la Reforma, hace casi un año conmemoramos los 500 años con alegría y orgullo de ser protestantes, – aunque no se note demasiado en nuestras vidas, porque somos unos tibios…

Jesús, en los evangelios, deja claro que quien no está dispuesto a dar su vida, que no lo siga. 

Muchas veces pienso que a pesar de que decimos ser un país cristiano, poco se nota. Mismo en las iglesias que están desbordando de gente, en la vida cotidiana, no hacen la diferencia. Somos tibios, no nos animamos a vivir el Evangelio con el compromiso que Jesús espera.

Somos apasionados, – pero en el fútbol y en la política: ahí nos encendemos y defendemos lo que creemos que vale la pena…  Pero difícilmente defendamos nuestra fe cristiana de la misma manera. Somos unos tibios…

¿Qué nos indigna? ¿Qué nos hace salir de nosotros mismos para jugarnos el pellejo?

A veces pienso en Lutero y los demás que fueron parte del movimiento de la Reforma, y siento: ¡qué poco quedó de eso!

Tal vez sea el momento de decidirnos si vamos a ser calientes o fríos.

 

Estela Andersen

Apocalipsis 3,14-22     

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