Sábado 23 de enero

Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes.

Lucas 6,30

Queridos hermanos y queridas hermanas, ¿cómo nos gusta que nos traten? Ciertamente nos gusta que nos amen, que nos den cariño y nos miren con afecto, pues eso alimenta nuestras almas y renueva nuestras energías. Nos gusta que nos cuiden y nos ayuden cuando lo necesitamos. Que nos acompañen, que por lo menos alguien, aunque sea desde lejos esté con nosotros, que nos aliente y nos impida sentirnos solos en nuestras luchas y batallas.

Nos gusta que nos respeten, que respeten nuestros pensamientos y nuestras maneras de percibir la vida y el entorno. Que respeten nuestros derechos, obligaciones y nuestros espacios. Que respeten nuestros cuerpos, nuestros sueños y nuestra integridad.

Y, ¿cómo tratamos a los demás? ¿Respetamos la integridad, la manera de pensar y de ver la vida de los demás? ¿Somos atentos con quienes nos rodean y ayudamos cuando alguien lo necesita? ¿Tratamos realmente a los demás como nos gusta que nos traten? ¿Hacemos con los demás lo que nos gusta que nos hagan a nosotros? ¿O somos tan egoístas que esperamos recibir todo lo bueno sin siquiera esforzarnos por retribuir lo recibido?

Tengamos cuidado de no malinterpretar este consejo de Jesús. Esta es una acción de ida y vuelta que implica una relación con nuestros prójimos. Una acción que nos llama a una reflexión profunda, que nos incita a evaluar qué hacemos y cómo lo hacemos.

¿Cómo realmente nos gusta que nos traten y cómo realmente tratamos a los demás?

Que Dios nos dé la sabiduría para observar nuestras acciones y cambiar aquello que nos aleja de nuestros prójimos. Amen.

Karla Steilmann

Lucas 6,27-35

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