Sábado 25 de mayo

 

Ustedes son sus hermanos. ¡Por sus venas corre la misma sangre!

2 Samuel 19,12

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Discusiones, desacuerdos, diferencias… Algo que se ve claramente en el texto que compartimos hoy. Y en medio de algunas posiciones firmes y otras desencontradas, aparece esta frase tan conocida y hasta usada aún en nuestros días: “Ser hermanos de sangre…”

El tema de la sangre es algo que nos acompaña desde el día de nuestro nacimiento. Nos da sentido de pertenencia. Hay algo que nos une y que va más allá de todos nuestros desacuerdos: “la sangre que corre por nuestras venas…”

Vivimos en un mundo que propicia las diferencias constantes, el re-chazo, la confrontación y tantas otras cosas que nos llevan a discusiones sin sentido que terminan muchas veces alejándonos de las personas a las que estamos unidas.

Sucede también en la familia, y cada vez con más frecuencia. Deja-mos que nuestras diferencias sean más fuertes y tengan más peso que todo aquello que nos une a través del tiempo.

Me vienen a la mente frases de chico que escuché repetir una y otra vez: ¡En la familia los problemas se hablan! ¡Las cosas se arreglan en casa! ¡Parece que no fueran hermanos!

Evidentemente, no es algo nuevo que las personas tengamos nuestros desacuerdos. Pero hay algo más fuerte y que puede superar lo que nos separa de los demás: “aquello que nos une”.

Te propongo que nos tomemos un tiempo hoy para pensar en esto, y si estamos distanciados con alguien, regalarnos también la posibilidad de pensar en todo aquello que nos une a esa persona. Seguramente encontraremos más motivos de unión que de separación. Y tal vez sea el camino para una sana reconciliación que nos permita volver a juntarnos para celebrar.

Y es que Dios es Dios familia, Dios amor, Dios Trinidad, de tal palo, tal astilla, somos su comunidad. Nuestro Dios es padre y madre, causa de nuestra hermandad, por eso es lindo encontrarse, compartir y festejar. (Canto y Fe Nº 311)

Carlos Abel Brauer

2 Samuel 19,9b-41