Sábado 28 de septiembre

 

Hay eunucos que nacieron así, del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por el hombre, y hay eunucos por causa del reino de los cielos. El que es capaz de recibir esto, que lo reciba.

Mateo 19,12

Sacar un texto bíblico del contexto y reflexionar es una posibilidad de vida abundante o puede ser un arma fatal para muerte. Fíjense sino en estos ejemplos: 1. No recibir ni donar sangre basado en Génesis 9,4; Levítico 17,11; Deuteronomio 12,33 entre otros, donde se expresa “no comer sangre”, en referencia clara y exclusiva a animales. Pero es ley… religiosa. 2. Apedrear a la mujer por encontrarla en adulterio. Escribas y fariseos traen ante Jesús a una mujer así. La respuesta de Jesús: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y en ese mismo nivel, en Mateo 19,1-12, la ley decía que el varón podía dar carta de divorcio. Sólo el varón, las mujeres no podían hacerlo. Fariseos, los celosos de cumplir y hacer cumplir la ley, preguntan a Jesús: ¿es lícito repudiar a la mujer por cualquier causa? A lo que Jesús les antepone: Dios los hizo una sola carne, no lo separe el hombre (Génesis 2,24). No fueron capaces de recibir el mensaje. De nuevo preguntan: ¿por qué Moisés mandó dar carta de divorcio? ¡Por la dureza de vuestros corazones! Y les da una nueva ley: cualquiera que repudie a su mujer, comete adulterio, y si se casa con otra, comete adulterio. A lo que dijeron sus discípulos: no conviene casarse… Y Jesús dice: No todos son capaces de recibir esto.

¿Qué le parece si nos hacemos la pregunta “soy yo capaz”? Temor a responder ¿no es cierto? ¿qué dicen los discípulos? ¡No conviene! Sí, tomar un versículo bíblico, hacerlo ley y usarlo cuando conviene. ¡Por eso, nadie toma, por ejemplo, Mateo 19,21: ¡vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres! Hasta los discípulos preguntan: ¿quién, pues, podrá ser salvo? Hay eunucos… hay quienes se hicieron eunucos… para Dios. ¿Quién es capaz de recibir esto? – pregunta Jesús. ¡Ya no hay ley! La ley debe existir para regularizar a los ciudadanos en la convivencia, pero en el evangelio: misericordia quiero, no sacrificio (Mateo 9,13; 12,7). Reconozco que Cristo es mi Señor y Salvador, y soy salvo. Entonces, no es cuestión de cumplir la ley sino vivir el amor.

Aurelia Schöller

Mateo 19,1-12