Sábado 4 de abril

Pero un joven lo seguía, cubierto solo con una sábana. A este lo agarraron, pero él soltó la sábana y escapó desnudo.

Marcos 14,51-52

Hay distintas teorías acerca de quién es el joven que seguía a Jesús sólo cubierto con una sábana. Algunos lo asocian con el joven vestido con una larga ropa blanca que las mujeres vieron cuando entraron en el sepulcro en la mañana de la resurrección de Jesús. Para otros es el autor del evangelio que se habría dado un lugar en la historia de Jesús a través de ese joven. Si es así, es loable que no se haya presentado como mejor que los demás discípulos y que reconozca que también él dejó solo a Jesús y huyó.

La teoría a la que yo adhiero es que se trata del hombre rico que llegó corriendo, se puso de rodillas delante de Jesús y preguntó que debía hacer para alcanzar la vida eterna. El hombre que había cumplido todos los mandamientos desde joven, pero que se afligió y se fue triste cuando Jesús lo miró con cariño y le contestó que lo que le faltaba era convertirse en discípulo suyo después de ir, vender todo lo que tenía y dárselo a los pobres. Más tarde, motivado por el amor de Jesús, quizás después de una agria discusión con su padre, el hombre se habría desprendido de todo excepto una sábana y habría llegado a donde estaba Jesús justo cuando lo habían arrestado y todos los demás ya lo habían abandonado.

Aunque momentos después escaparía desnudo, lo que seguía inalterable era el amor que le tenía Jesús, y ese amor también nos alcanza a vos y a mí.

Andrés Albertsen