Sábado 9 de febrero

 

Ustedes no viven según las intenciones de la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Romanos 8,9

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¿Cómo saber si uno tiene el Espíritu Santo? Es casi como responder a la pregunta cómo saber si una persona es convertida o no; es decir, cómo saber si una persona es realmente cristiana o no.

Las instituciones nos aseguran un rótulo de pertenencia. Por ejemplo, un club de fútbol exige de la gente, para ser considerada miembros activos que se inscriban, que paguen una matrícula, que adquieran un carnet y que sigan aportando al club mes a mes. Si esas consignas se cumplen, entonces claramente la persona es declarada miembro del club. Y así hay muchas instituciones más que se manejan de esa manera. Incluso las iglesias tienen ciertas consignas para poder ser parte de la misma. Si bien esto no necesariamente asegura que la per-sona sea realmente cristiana. Como tampoco se puede ser un cristiano sin pertenecer a una comunidad cristiana visible.

En el momento en que la persona se une a Cristo, incluso si ya ha sido bautizada y confirmada, en el momento en que la persona de-cide ser parte de una iglesia, el Espíritu Santo está allí. Pero sólo si la persona ha aceptado conscientemente a Cristo. Es decir, si ha tenido lugar un renacimiento, esto es un consciente aceptar creer, y la inten-ción de obedecer a Dios.

Esto es lo que sucedió por ejemplo con Nicodemo en la Biblia quien era incluso una autoridad dentro de su iglesia, y lógicamente había tomado parte de todos los ritos que su religión le exigía para ser un miembro pleno de ella (Juan 3). Sin embargo, Jesús le dice que si no nacía de nuevo no podría ver el reino de Dios.

Lo mismo pide Dios de nosotros.

Hoy, Señor, abre los corazones de los que te son fieles enviándo-nos tu Santo Espíritu. Dirígenos de acuerdo con la luz de ese Espíritu de modo que podamos tener un juicio correcto en todas las cosas y alegrarnos siempre con su paz. Amén.

Enzo Pellini

Romanos 8,1-17