Sermón sobre Mateo 5: 21 – 22a, por Eugenio Albrecht

 

21 “Ustedes han oído que fue dicho a los antiguos: No cometerás homicidio[a]; y cualquiera que comete homicidio será culpable en el juicio. 22 Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano será culpable en el juicio (Mateo 5, 21 – 22a.)

Estimadas hermanas y hermanos.

Una norma son las reglas que se establecen sobre ciertas cosas y que respetándolas se supone que uno se ajusta a lo que sería el buen comportamiento social o dentro de un determinado grupo. Las normas se establecen para que las personas interactúen mejor entre si y no solo a partir de lo desean.

Sin embargo, hay una distancia muy grande entre hacer algo para cumplir con la norma, la ley o la costumbre y hacer lo que es justo y lo que es bueno para quienes están a mi alrededor. Yo puedo hacer un artilugio y lograr la forma de trampear y cumplir la ley, sin embargo, actuar de modo totalmente injusto ante Dios y ante mis semejantes.

El texto que hemos leído hace referencia al Quinto Mandamiento.

¿Qué dice el Quinto Mandamiento?

No matarás

Ahora bien, volviendo a la cuestión de respetar las normas.

Uno podría decir que todos nosotros respeta este mandamiento a rajatabla, porque jamás hemos asesinado a nadie. No tengo noticias de que en nuestra comunidad haya un asesino.

Sin embargo, podemos respetar este mandamiento de pé a pá, pero dar muerte a mi hermano de manera tal que no necesito de arma y de un asesinato físico.

Jesús habla justamente de esto.

En el versículo 22 dice textualmente: Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano será culpable en el juicio

Jesús habla del enojo y la cólera contra el hermano como un modo de matar. ¿Será extremo el pensamiento del Señor?

Vamos a apostar un poco más al recuerdo de nuestras clases de confirmación.

¿Qué decía la explicación del Quinto Mandamiento de Catecismo de Lutero?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no hagamos daño o mal alguno a nuestro prójimo en su cuerpo y vida, sino que le ayudemos y hagamos prosperar en todas las necesidades de su vida.

La interpretación de Lutero, hace 500 años, es fabulosa, porque comprende el espíritu de lo que Jesús está diciendo en este texto de Mateo. Podemos no matar y respetar la ley y el mandamiento, pero sin embargo, podemos hacer daño y mal a nuestro prójimo, que en definitiva, según Jesús, es lo mismo, porque el espíritu que está por detrás es el mismo: dañar a mi semejante. A partir de Cristo, no basta con cumplir la ley de no matar, sino que a través del servicio incluye la defensa y el cuidado de la vida de nuestro prójimo en todas sus dimensiones.

Los que creen en Cristo no son personas que cumplen reglas. No deberíamos estar pendientes de los mandamientos y de lo que dice la Biblia, sino más bien de lo que hacemos y de lo que nuestras palabras son capaces de decir y de hacer.

Sobre esto me gusta mucho un texto de Pablo, que está en 1 Corintios 13 y dice así:

Si yo hablo en lenguas de hombres y de ángeles pero no tengo amor vengo a ser como bronce que resuena o un címbalo que retiñe. Si tengo profecía y entiendo todos los misterios y todo conocimiento; y si tengo toda la fe, de tal manera que traslade los montes, pero no tengo amor, nada soy. Si reparto todos mis bienes, y si entrego mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve.

 

El amor tiene paciencia y es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante.No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se irrita, ni lleva cuentas del mal. No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser. Pero las profecías se acabarán, cesarán las lenguas y se acabará el conocimiento. Porque conocemos solo en parte y en parte profetizamos; pero cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será abolido. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos oscuramente por medio de un espejo, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, así como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

Podemos cumplir de punta a punta las normas cristianas y sin embargo, no tener nada de amor. En palabras del texto de hoy, no necesariamente hace falta empuñar un arma para matar a un semejante. Con ser injusto con él y procurar su mal, ya hemos logrado su muerte y por ello Dios nos juzgará.

Que el buen Dios nos ayude a buscar siempre la vida plena nuestra y de nuestros semejantes, lo que es posible buscar a través del servicio y el amor cristiano.

AMEN