Tormentas de la vida

Símbolo: un dibujo de un barco de papel

Cantamos vida de a gotas (Canto y Fe N° 336)
“Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar: ¡Silencio! ¡Cálmate! El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo” (Marcos 4:39).

Explicación del símbolo: tengo en mis manos el dibujo de un barco. Un barco, o un bote en el caso de nuestra zona, nos lleva a pensar con seguridad en el verano, que es la época en que la más se usan los botes, para pescar, para remar, para las vacaciones. Con todo esto que nos está pasando y que la televisión tanto habla, estamos extrañando el verano.

En el verano es justamente la época en la que más tormentas hay.

Un día Jesús y algunos de sus discípulos estaban en un bote en el lago. De repente se armó una tormenta. El viento soplaba muy fuerte y las olas eran tan altas que el agua comenzó a entrar dentro del bote y estaba a punto de hundirse.
Mientras los vientos y olas movían al bote de un lado a otro, Jesús dormía apaciblemente en una de las extremidades del barco. Alguno de los discípulos se molestaron porque Jesús estaba durmiento. Fueron a donde Jesús y le preguntaron: “Maestro, ¿no te importa que nos ahoguemos?”
Jesús se levantó y le habló a los vientos y la mar. “¡Silencio! ¡Cálmate!” Tan pronto habló, los vientos y el mar se calmaron. Los discípulos de Jesús se maravillaron y dijeron: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.
A veces hay tormentas en nuestras vidas. Que nos afligen, nos quitan el sueño, no nos dejan estar en paz, nos abruman, nos asustan, nos dan miedo. (ir mostrando carteles)
Tal como el caso del texto bíblico, la tormenta arrecia y es lógico que nosotros tengamos miedo y a veces hasta nos paralicemos, como los discípulos en ese destartalado barco.
Puede ser que ante determinadas cosas que nos suceden y que escuchamos a nuestro alrededor, nos sentimos como en un frágil barco a la deriva y a la suerte de Dios.
Pero tengamos en cuenta las palabras de Jesús a la tormenta “silencio, cálmate”.

Quizás debemos aprender a hacer eso. Lo cual no quiere decir que hay que olvidar lo que está ocurriendo en nuestro país y no hacer nada, sino más bien, hacer todo lo que está a nuestro alcance, ser responsables, cuidarnos y cuidar a los demás
Y a partir de esa serenidad, calmados confiar en Dios. Que así como fue capas de calmar el agua, también es capas de darnos hoy la paz.

Oremos: Jesús, te damos gracias por esos momentos en los cuales tú calmas las tormentas que vienen a nuestras vidas. Te damos gracias por esos momentos en los cuales nos das paz cuando estamos en medio de una tormenta. Te pedimos que cuides de nosotros y nos mantengas seguros. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

Cantamos Nº 5, el Señor es mi fuerza