Viernes 18 de septiembre

 

Ahora pues, como colaboradores en la obra de Dios, les rogamos a ustedes que no desaprovechen la bondad que Dios les ha mostrado.

2 Corintios 6,1

Dice el apóstol Pablo que todos somos colaboradores en la obra de Dios.

En general, un colaborador es el que participa con otros en la consecución de un logro, o en la edificación de una obra; es alguien que acompaña en la realización de un trabajo, proyecto o tarea; es coautor de la obra, ayudador y cooperador.

Un colaborador en la obra de Dios es quien ayuda a construir, edificar el Reino de Dios. Dios nos está utilizando, en el buen sentido de la palabra, para hacer su Obra, para ser sus colaboradores, en el proceso maravilloso de hacer que el Reino se afiance y crezca.

Por eso debemos siempre pedir a Dios que nos ilumine, que nos anime, que nos sostenga, que nos capacite, que nos dé valor y fortaleza por medio del Espíritu Santo, para que humildemente podamos colaborar con su maravillosa obra. Es decir, poder proclamar y poner en práctica el amor al prójimo, el servicio, el perdón, la pacificación, la misericordia, la entrega desinteresada, la fidelidad, la paciencia, la comprensión, el diálogo, la compasión…

En fin, que podamos ser colaboradores en la obra que Jesucristo comenzó con su predicación, con su ejemplo y con su propia vida, muerte y resurrección. Amén.

Julio Strauch

2 Corintios 6,1-10