Viernes 20 de agosto

 

¿Cuántos panes tienen?

Marcos 8,5

Una oración breve antes del examen, la imploración de una mujer desesperada y embarazada, las oraciones repetidas de los peregrinos en Santa María de Luján… casi todos se dirigen a Dios en situaciones difíciles. Esperan un giro milagroso. Pero, ¿quién es responsable de milagros y de salvar de la miseria?

Marcos responde con una historia sorprendente: Unos 4000 están en camino. Hace ya tres días que no tienen nada para comer. No hay ninguna posibilidad de conseguir algo. Aun cuando volvieran al instante, no todos llegarían a sus casas. Desfallecerían por el camino, pues han venido de lejos. De ruegos Marcos no dice nada, pero sí del hecho que Jesús ve la miseria y que tiene compasión. Y que él toma la iniciativa. Llama a sus discípulos, quienes pertenecen a su círculo más íntimo. Caminan junto con él y quieren aprender todo para una vida abundante y fructífera. Llamándoles, les hace una sola pregunta: ¿Cuántos panes tienen?

Luego ocurre un milagro, y los discípulos están involucrados. Primero deben comprobar qué posibilidades tienen. Deben confiar que Jesús pue-de hacer algo de lo poco. Sí, ellos toman parte activa: ordenan y organizan para que la gente se siente y descanse, entonces reparten y comparten lo que Jesús les ha dado. Estos son los deberes de los discípulos y las discípulas. El milagro es cosa de Jesús. Él hace que el pan alcance para que 4000 se sacien con solamente siete panes. Pero no lo hace sin nosotros, sus discípulos y discípulas.

¿Vemos lo que ve Jesús? ¿Veo lo que le falta a la gente? ¿Siento la llamada de Dios cuando quiere involucrarme?

¡Abre mis ojos, mis oídos y mi corazón, despierta mi mente, para que no diga que no puedo o que no tengo ninguna opción! Fortalece mi con-fianza en ti, para que me aventure a hacer lo que tú esperas que haga. Y haz lo que solo tú puedes hacer.

Kirsten Potz

Marcos 8,1-9