Jueves 20 de diciembre

 

La gente no llamará noble al canalla ni tratará al pícaro como persona de importancia.

Isaías 32,5

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El profeta Isaías habla en futuro. Sería muy lindo si puedes agarrar tu Biblia y leer Isaías 31,1-8 porque varios versículos son dedicados a ver un futuro diferente del actual. Un futuro diferente de la actualidad del profeta y de nuestra actualidad.  

Ver un futuro diferente, y sobre todo un futuro más lindo, de cierta manera nos dice que, entonces, la actualidad no es tan linda, ni tan de acuerdo con la voluntad de Dios que siempre quiere un mundo lindo, hermoso, justo y agradable para todos.

El versículo de hoy nos hace suponer que hay situaciones en las que al canalla se lo trata como noble y al pícaro como persona de importancia, y eso no está bien. Cada persona debería ser tratada con justicia, ser tratada como corresponde, tanto las personas de bien como las que se aprovechan de situaciones para hacer mal al prójimo. ¡Cuántas veces vemos en nuestros días que personas corruptas son tratadas como si fuesen justas y honorables!  Personas que no han ejercido con dignidad sus funciones públicas en pocos años vuelven a ocupar cargos políticos como si nada hubiese ocurrido. Estas cosas no son los deseos de Dios para un mundo más justo.

Dios desea y nos pide que llamemos a las cosas por su nombre y a las personas también. Lo que es bueno debe ser llamado bueno y lo que es malo debe ser identificado como malo. El que es canalla (persona despreciable y malvada) debe ser acusado de canalla y el que es pícaro (malicioso) debe ser acusado de pícaro y asumir las consecuencias de ese juicio.

Sólo poniendo las cosas en orden, sólo no tapando las cosas malas, sólo no siendo injustos, tendremos un mundo mejor. 

Claro, siempre está el camino del arrepentimiento y del perdón para quien quiere cambiar de manera de actuar, pero eso también se hace con justicia.

Que Dios nos ayude a ser justos, llamando a las cosas y personas por sus nombres y verdaderas cualidades. Y que el engaño, la mentira, el encubrimiento no encuentren lugar en nuestras vidas. Hoy puede ser un día para practicar esta conducta y mañana también.

Armando Weiss y Mariela Bohl

Isaías 32,1-8