Viernes 21 de abril

 

 

Pedimos que él, con su glorioso poder, los haga fuertes; así podrán ustedes soportarlo todo con mucha fortaleza y paciencia y con alegría darán gracias al Padre.

Colosenses 1,11.12

Es importante saber que al escribir estas palabras el Apóstol Pablo se está dirigiendo a una comunidad que no conoce personalmente. Sin embargo, de esta manera, ante un problema concreto en el que le piden ayuda, él intenta darles claridad en sus fundamentos de fe.

Cuántas veces también nosotros, nosotras andamos errantes, confundidos, débiles en la fe, en lo que creemos o dejamos de creer…Entonces retomo la oración de Pablo para hacerla tuya, para hacerla mía: “Pedir juntos a Jesús que con su glorioso poder te haga fuerte, nos haga fuertes”.

Poder darnos el tiempo, el espacio para confiar en ese poder de Dios que nos ayuda a descubrir nuestras debilidades, nuestras faltas o ausencias; poder visualizarlas, ubicarlas, y quizá, por qué no, reconocer que una y otra vez necesitamos re-ordenar nuestras prioridades para poder “soportar”.

Necesitamos -y a veces pedimos- fuerzas cuando estamos débiles, y ante tantas situaciones diferentes que nos quitan fuerzas… fuerza y paciencia. Es cierto, muchas veces parece que se nos agotan estos dones, que no son “cosas/objetos” que podamos comprar o conseguir tan fácilmente. Es ahí donde buscamos el mal, y nos confundimos más…

Volvamos entonces a la fuente de la Palabra, ésta que una vez más nos recuerda que la presencia de Dios en nuestras vidas es fortalecedora y pacificadora. Que podamos gozar de lo que Dios nos ha preparado y, como nos anuncia el apóstol, que podamos recuperar la alegría y dar gracias al Padre.

No puedo ya confiar, tan sólo en mi poder, en ti yo quiero descansar, y fuerte habré de ser. (Canto y Fe Nº 308)

Marisa Hunzicker

Colosenses 1,9-14