Viernes 21 de julio

 

 

No encuentro a otro, que tome tan a pecho como él los asuntos de ustedes. Todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Cristo Jesús.

Filipenses 2,20-21

Con estas palabras, el Apóstol se refiere a Timoteo. Desde la cárcel Pablo vela por la comunidad de Filipos. Los quiere con un cariño muy especial, pero sabe también de las debilidades que ellos tienen, y teme por la integridad de esa comunidad. Qué gran responsabilidad recae sobre la persona de Timoteo; ser el único que toma a pecho los asuntos de ellos y, además, ser el que posterga sus intereses personales para poner en primer lugar los de Cristo. Pablo quiere que Timoteo los visite para ayudarlos en las dificultades que atraviesan.

Tomar a pecho es tomar seriamente, considerar y ocuparse de los asuntos de los demás, hacerlos propios y colaborar para lograr el bien de todos. Además, está la aptitud de postergar los intereses propios para poner en primer lugar los de Cristo. Pablo encuentra esas dos virtudes en Timoteo y no duda en manifestarlo para, de ese modo, apoyar el desafío que Timoteo tiene por delante.

Hermana, hermano: ¿cómo abordamos nosotros los problemas, las dificultades que vivimos en nuestra comunidad? ¿Sólo decimos que no son nuestros problemas? ¿Tratamos de no inmiscuirnos para no complicar nuestra propia vida? ¿Sólo emitimos juicios sobre lo que está bien y lo que está mal?

La oración sincera y profunda es la puerta para acceder al diálogo con Dios. Orar siempre para que el Espíritu nos ilumine y permita comprender verdaderamente lo que ocurre en la comunidad. Abrir nuestro corazón para que podamos sentir como propio lo que les ocurre a otros. En segundo lugar debemos hacer el esfuerzo de responder a la pregunta ¿qué haría Jesús en esta situación? Muchas veces somos rápidos para dar nuestra opinión, sin saber si ella coincide con la voluntad de Cristo.

Oremos para que el Señor nos bendiga con las virtudes de Timoteo. Amén.

Atilio Hunzicker

Filipenses 2,19-30