Viernes 28 de septiembre

 

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Si destruyo algo y luego lo vuelvo a construir, yo mismo soy el culpable.

Gálatas 2,18

¿Qué has construido a lo largo de tu vida? ¿Qué has construido este año? ¿Qué construirás hoy?

¡Cuántos de nosotros pensamos en esta acción! Y pensarlo desde el lado positivo, desde el optimismo, desde la fe, desde el amor y principalmente en estos últimos tiempos desde la paz. Construir la paz es un valor que nos corresponde a todos y a cada uno de nosotros, en la familia, en el trabajo e inclusive en algún desacuerdo con otra persona (saber discutir en paz). Si bien es cierto que tú y yo solos, no podríamos lograrlo, pero si construyo la paz en mi entorno, lograré contagiar la buena acción hacia otros y de esta manera se propagará.

Dios nos ha creado en paz, se tomó el tiempo para cada detalle, pensando con sabiduría qué crear cada día. Él construyó un mundo confortable para todos nosotros. Ahora, es nuestra misión construir buenas obras en él y no destruir aquello que con tanto amor nos ha sido encomendado.

Cada uno de nosotros encuentra la paz o su paz de otra manera, ya sea por medio de la meditación, por medio del contacto con la naturaleza, por medio del silencio o por medio de la música, y esto debe descubrirlo cada uno, ya que es importante estar en paz consigo mismo primero, para así, poder estarlo también con los demás.

La paz del Señor, la paz del Señor, la paz del Resucitado, no puede vivir encerrada en sí, apréstate a compartirla. (Canto y Fe Nº 154)

Marianna Würgler

Gálatas 2,11-21