Domingo 11 de julio

7° domingo después de Pentecostés, 15° en el año

Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré.

Marcos 6,22b

La fama de Jesús había llegado a ser notoria. Si leemos sólo este versículo pareciera que es Él quien nos está hablando, dándolos la plena convicción de que escucha nuestros ruegos y que tiene el pleno poder para cambiar cualquier situación que nos toque vivir.

Sin embargo, esta frase la pronunció el mismo Herodes, un rey, alguien que también tenía poder (pero sólo transitorio).

Estaba fascinado. Era el día de su cumpleaños y acababa de ver a una mujer bailar. Tanto le gustó aquel espectáculo que no dudó en hacer esta promesa que luego le arrugó el alma.

Se apuró demasiado. Actuó por impulso.

Jamás imaginó que esta muchacha le pediría (influenciada por su madre) que matara a una persona. Menos a Juan, a quien respetaba, escuchaba y protegía por considerarlo un hombre santo.

De mi curso de confirmación una de las cosas que más recuerdo es la advertencia que una y otra vez nos hacía el pastor: “No juren.”

El juramento tiene siempre implicancias y cuando juramos guiados por un impulso, de manera apresurada, es muy fácil pronunciar pala-bras de las cuales tarde o temprano habremos de arrepentirnos.

Seguramente en algún momento de la vida te pasó algo parecido. Te apuraste demasiado en prometer o hacer algo y con el tiempo te diste cuenta de que no fue la mejor decisión. No hace falta matar a alguien para sentirse arrepentido (como le pasó a Herodes).

El noveno fruto del Espíritu Santo es el “dominio propio”. Pidámosle a Él que nos revista de este don, de manera que nos ayude a actuar con más calma, pensando las cosas antes de actuar. Y si se tratara de movernos por impulso, que sea guiados por el amor que Jesús nos encomendó.

Que mi vida entera esté consagrada a Ti, Señor; que a mis manos pueda guiar el impulso de tu amor. (Culto Cristiano Nº 255)

Carlos Abel Brauer

Salmo 85,8-13; Amós 7,7-15; Efesios 1,3-14; Marcos 6,14-29

Agenda Evangélica: Salmo 139,1-12; Isaías 43,1-7; Romanos 6,3-8(9-11); Mateo 28,16-20 (P)

Un comentario en «Domingo 11 de julio»

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