Domingo 16 de abril | Pascua

 

 

Pascua de Resurrección

¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo? Lucas 24,5

Encontramos en el relato de los evangelios muchos detalles sobre el proceso que llevó a Jesús a la cruz. Luego de la tumba vacía surge la gran duda acerca de cómo se hace presente Jesús, ahora como resucitado. A los cristianos se los acusó de fantasiosos. Es un imposible que alguien materialmente esté muerto, puesto en la tumba, y luego se lo mencione como que está vivo.

El misterio de la resurrección se entiende mucho menos, aún hoy, si se intenta analizar con la ciencia médica o con criterios científicos. La ciencia, que a través del razonamiento busca explicar todo, más bien nos aleja del conocimiento de lo que ocurrió en la resurrección.

Sin embargo, hay otro plano de conocimiento que nos ayuda a saber cómo es posible que el muerto esté vivo. Por la fe reconocemos la realidad de la dimensión del Espíritu de Dios que actúa y rescata/resucita de la muerte al Hijo. Especialmente en este Domingo de Pascua estamos invitados a abrir nuestro espíritu, afirmar la fe y permitir que el Resucitado camine a nuestro lado. Él ya no pertenece al mundo de lo perecedero, a nuestro mundo frágil, decadente y materialista. En cambio, representa lo nuevo, lo permanente.

¿Cómo saber que el Resucitado está en medio de nuestra vida? Sigamos la enseñanza y el ejemplo de Jesús que vivía y practicaba el amor. Allí donde se practica el amor al prójimo, donde se pasa de las palabras a la acción, ahí está presente el Resucitado. Hoy cantamos con alegría: ¡Aleluya, Cristo resucitó! Y en su nombre vivimos con nuevas esperanzas. Amén.

Bruno Knoblauch

Salmo 118,1-2, 14-24; Jeremías 31,1-16; Colosenses 3,1-4; Lucas 24,1-12; Juan 20,1-18; Agenda Evangélica: Mateo 28,1–10