Domingo 19 de mayo

 

5º domingo de Pascua, Cantate

Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros.

Juan 13,34

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Me ha pasado a menudo que después de cumplir con una obligación pastoral, como la de hacer una visita a una persona anciana o la de dar una clase de confirmación, no sólo he sentido la satisfacción del deber cumplido. También he sentido que lo que esa persona anciana me dio confiándome su historia o lo que esos jóvenes de la clase me dieron con su atención, sus preguntas y sus observaciones, ex-cedían en mucho lo que yo había podido darles. Estoy seguro de que muchas lectoras y lectores podrían compartir experiencias similares. Así es exactamente como Jesús quiere que nos amemos. Haciendo algo los unos por los otros. Pensando en lo que de verdad la otra persona querría que hagamos por ella y no en lo que nosotros estimamos que necesita. Y lo que es más difícil, abriendo nuestras manos, corazones y mentes para recibir lo que las otras personas tienen para darnos a nosotros, a nosotras. Viéndolas simultáneamente como personas que necesitan nuestro amor y como personas que tienen amor para brindar. Enseñándoles, si hace falta, que nadie está condenado a ser solamente el objeto lastimero de la generosidad de otros.

Me pregunto, qué pasaría si como cristianos y cristianas entendiéramos el servicio que les debemos a nuestras comunidades no sólo como una forma de atender las necesidades de las personas más débiles y vulnerables, sino también como una manera de recibir lo que incluso las personas más débiles y vulnerables tienen para darnos.

Andrés Roberto Albertsen

 

Salmo 145,8-13; Hechos 14,20b-26; Apocalipsis 21,1-8; Juan 13,31-35; Agenda Evangélica: Colosenses 3,12–17