Domingo 5 de julio

Jesús dijo: “Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste a los sabios y entendidos”.

Mateo 11,25

Estimado lector, volvernos sencillos es una lección que deberíamos reaprender. Algunas versiones bíblicas de este versículo utilizan la expresión “mostraste a la gente humilde” mientras otras hablan de “revelaste a los niños”.

Este dicho de Jesús cala hondo en nuestro mundo y tiempo que se halla sumergido en la tendencia a cuestionar y criticar todo, a especular con todo, y a calcular todo; olvidando que el acercamiento y el cultivo de la fe es una cuestión de sensibilidad que comienza con un corazón blando y abierto. Por eso el ejemplo más claro para Jesús son los niños, que se caracterizan porque son espontáneos, abiertos, receptivos y expresivos. Ellos saben aceptar un regalo sin cuestionarse ni problematizar y espejan su gratitud y alegría en el brillo de sus ojos.

Es esa la actitud que debemos tener ante la bondad y la gracia de Dios. Gracia que se siente en cada nuevo amanecer, en cada parpadeo que nos permite apreciar y valorar la luz y los colores, en cada respiro del aire que nos oxigena y cada gota que riega la creación y hace florecer y reverdecer nuestros campos y montes.

Ser sencillo es darnos cuenta de que nada es casualidad y que todo es causalidad, es percibir, aceptar y sentir la bondad que nos envuelve y rodea como regalo de la gracia de Dios. Ser sencillo es poder expresar la alegría y la gratitud por lo que somos y tenemos, y a partir de ello, poder compartir. Ser sencillo es comprometernos en contagiar y transmitir la bondad que sentimos, la confianza que tenemos y la fe que profesamos. Ser sencillo es darnos cuenta de que el precioso don de la vida está en las manos de Dios y que nuestra misión es cuidar, valorar, apreciar y transmitir esa vida, en el lugar y en el tiempo donde nos toque estar, siendo instrumentos de la voluntad de Dios, no desde la arrogancia, sino desde la sencillez, no desde la indiferencia sino desde la sensibilidad. No desde la autosuficiencia, sino desde la humildad de sabernos necesitados de él.

Hilario Tech

 

 

 

 

 

 



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