Domingo 8 de octubre

 

 

18° domingo después de Pentecostés, 27º en el año

“Escuchen otra parábola: El dueño de una finca plantó un viñedo y le puso un cerco; preparó un lugar para hacer el vino y levantó una torre para vigilarlo todo. Luego alquiló el terreno a unos labradores y se fue de viaje.”

Mateo 21,33

Esta parábola nos remite al Antiguo Testamento donde tantas veces se compara al pueblo de Israel con una viña o viñedo. Específicamente en Isaías dice: Mi amigo tenía un viñedo en un terreno fértil, (y al igual que en nuestra parábola, hizo todo lo que estuvo a su alcance para que diera buenos frutos). Removió la tierra, la limpió de piedras y plantó cepas de la mejor calidad. En medio del sembrado levantó una torre y preparó también un lugar donde hacer el vino. Mi amigo esperaba del viñedo uvas dulces, pero las uvas que este dio fueron agrias.” (Isaías 5,1 y 2). Y en el versículo 7 dice: El Señor esperaba de ellos (del país de Israel, de pueblo de Judá) respeto a su ley, pero sólo encuentra asesinatos; esperaba justicia y sólo escucha gritos de dolor”.

En nuestra parábola vemos al dueño (Dios) que también plantó un viñedo con dedicación y esmero; lo cuidó, le puso protección. Luego lo alquiló y se fue de viaje. Llegado el momento de la cosecha, el dueño mandó a diferentes siervos (jueces y profetas) a recoger los frutos. Pero todos, uno por uno fueron rechazados, asesinados, lapidados, degollados. Hasta que decide enviar a su propio hijo, el único, el heredero, el primogénito y la historia se repite. Alude al propio Jesús, que también fue rechazado,  sacado fuera de la ciudad y asesinado en una cruz. Bien dijo Juan: Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.

Quiera Dios que ni la mezquindad, ni el egoísmo, ni la indiferencia, ni la prisa nos alejen de Jesús. Que su amor, su constancia, su fidelidad y su paciencia nos ayuden a ser labradores fieles en su obra y podamos trabajar en su viña. Que los frutos se manifiesten en acciones y compromisos porque Dios ha invertido mucho en su viña, y no quisiéramos ser sustituidos por otros viñadores más responsables. “Dios te llama a trabajar para su reino, con la voz, con la oración y con las manos.” Amén.

 Stella Maris Frizs

Salmo 19; Éxodo 20,1-4, 7-9, 12-20; Filipenses 3,4b-14; Mateo 21,33-46; Agenda Evangélica: Marcos 9,17–27