El Pastor Presidente condenó la violencia en su mensaje Pascual

Foto: Eugenio Albrecht
Foto: Eugenio Albrecht

Buenos Aires / Argentina (IERP) – El pastor Presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Pastor Carlos Duarte, condenó la violencia en todas sus manifestaciones y orígenes, recordando por otra parte que el mensaje de la Pascua se trata de la vida, que siempre se sobrepone a la muerte.

En su mensaje Pascual, Duarte señaló que «el día de ayer, la capital belga sufrió la traumática experiencia de los atentados terroristas. Un poco más de treinta personas muertas, dos centenares de heridos y el miedo o ‘terror’ que se instala como una nube mala en el cielo», sin embargo, y tal como continúa exponiendo el religioso, «ese mismo día en otras partes del mundo cayeron bombas desde el cielo, cohetes teledirigidos destrozaron casas y barrios enteros. Cientos de muertos, miles de heridos y nada, no son noticia porque ya se acostumbraron al terror de las armas occidentales».

De ese modo, su misiva se encamina a dar cuenta que ambas acciones se justifican con la otra y son indicadores de que la escalada de violencia no tiene fin, haciendo que así «la muerte se transforme en un buen negocio, el  del terror que fabrica dinero y el miedo se impone junto a las armas». Sobre este punto, citó todavía datos elocuentes sobre la violencia y la muerte, como el hecho de que en Estados Unidos se mata por año más personas con armas domésticas que el equivalente a cinco atentados a las Torres Gemelas.

Finalmente invitó a las comunidades a orar por las víctimas de todos los frentes de guerra en actividad. Por la paz en Colombia, por la vida en Siria, Libia, Sudán, Nigeria, Afganistán, Turquía, Europa, Asia y América.

«La vida siempre va a triunfar esa es la gran enseñanza de la resurrección. Pudo ser condenado injustamente, pudo ser motivo de burlas, escupitajos, y torturas, pudo morir en la cruz desnudo y solo pero la vida es más que la muerte como la luz es más que la oscuridad.
A toda la familia de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, a sus pastores y pastoras, diáconos y diáconas, las comisiones directivas y todos y cada uno de sus feligreses, recuerden: ¡La vida se devora la muerte!», finalizó.