Jueves 12 de enero

Simón le contestó: – Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada, pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes.                                         

Lucas 5,5

¡Cuántas veces hacemos muchas cosas, nos cansamos trabajando, ponemos todo nuestro esfuerzo…y no vemos ningún resultado positivo! Al final es como si no hubiéramos hecho nada. Nos invade el desánimo. Y si nos pidieran que volvamos a hacer lo mismo otra vez, seguro diríamos: ¿para qué?, no vale la pena.

Podemos preguntarnos ante estas palabras que pronunció Simón: ¿para qué tirar las redes si el trabajo de toda una noche fue inútil? Sabemos, sin embargo, que esta vez la pesca fue abundante, por lo tanto algo hubo distinto en este intento. Y sí; fueron las palabras de Jesús.

A nosotros hoy nos serviría el consejo de otras personas, otro punto de vista, darle otro carácter, encarar la tarea de otra manera. Conversarlo con alguien que nos pueda mostrar cómo puede ser más eficaz nuestro trabajo. O en un grupo. Por eso se les hace hacer trabajos en grupo a los chicos en las escuelas. Ellos aprenden a escuchar otras opiniones, a valorar el intercambio de ideas y también a decidir cuál sería la manera que consideren más positiva. Con la ayuda de la opinión de otras personas y conociendo la palabra de Dios podemos recibir el mandato de Jesús: ir a hacer algo que creíamos inútil pero que es su voluntad.

Muchos tenemos esa necesidad de hacer cosas, aunque parezcan inútiles, aunque ya las hayamos hecho muchas veces; pero lo más importante es que las hacemos convencidos de obedecer la palabra de Jesús y de que él proveerá una pesca abundante.

Beatriz Gunzelmann

Lucas 5,1-11