Jueves 18 de enero

 

 

Tengan cuidado de no olvidarse del pacto que el Señor su Dios ha hecho con ustedes. No se hagan ningún ídolo ni figura de las que el Señor su Dios les ha  prohibido hacer.

Deuteronomio 4,23

El relato del Deuteronomio para el día de hoy nos recuerda el pacto que Dios hizo con su pueblo, y nos advierte de no caer en el error de crear, adorar y seguir otros ídolos.

En medio de un mundo turbulento, con una sobreabundancia de propuestas de éxito, de superación, de individualismo y de tantos otros mandatos sin contenido; allí nos encontramos nosotras y nosotros, en ocasiones desorientados, confundidas, poniendo nuestra fe y nuestras esperanzas en cosas erróneas, falsas o efímeras. Un sin número de cosas o motivaciones pueden ser hoy entendidas como idolatrías. En palabras de Lutero podemos resumirlo como aquello donde colocamos nuestro corazón, allí se encuentra nuestro dios.

Sin duda, estamos invitados a pensar en dónde estamos poniendo nuestro corazón.

El texto bíblico para hoy nos acerca una exhortación, una llamada de atención a no perder el centro. Nos recuerda cuáles son nuestras raíces y cuál es nuestro rumbo. Sabernos pueblo de Dios, elegidos por él mismo, nos hace anclar en un lugar seguro, a mantener nuestra fe en el Dios de la vida que camina junto a nosotros y a no olvidarnos de que somos parte de un mismo pueblo, somos hermanas y hermanos que nos necesitamos unos a otros.

Quiera nuestro Dios ayudarnos a seguirlo sólo a él, a confiar sólo en él y a caminar juntos como pueblo en un espíritu de hermandad y solidaridad. Amén.

Romina A. Dubs

Deuteronomio 4,15-24