Lunes 15 de octubre

 

Mantente fiel hasta la muerte, y yo te daré la vida como premio.

Apocalipsis 2,10

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La fidelidad: Grandes personajes bíblicos han sido destacados y valorados por su fidelidad (Moisés, Samuel, David, Daniel)

El ser fiel era una virtud altamente apreciada. De tal manera que en la parábola del dinero se elogia al empleado bueno y fiel: Ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. (Mateo 25).

La fidelidad tiene que ver con la lealtad, la honradez, la nobleza, la constancia, y esto en todos los órdenes de la vida. En la amistad, en el matrimonio, en la iglesia. La fidelidad es algo que nosotros podemos (¡y debemos!) practicar libremente, sin que por ello seamos perseguidos o maltratados.

Pero la iglesia de Esmirna debió sufrir una intensa presión a causa de su fidelidad a Jesucristo. La vida cristiana era difícil y peligrosa porque los creyentes estaban obligados, no sólo a adorar al emperador, sino también a ofrecerle sacrificios. Y negarse implicaba automáticamente enfrentarse a la muerte. De hecho muchos murieron y se convirtieron así en mártires, como Antipas. (Apocalipsis 2,13)

Incluso fueron injustamente acusados de canibalismo (por comer el cuerpo de Cristo), de inmoralidad y rebelión. La idea era destruir la fe cristiana con falsas acusaciones.

Pero muchos pudieron soportar esa persecución gracias a su genuina fe y su riqueza espiritual. Y aunque tenían muchos motivos para desmoronarse, permanecieron fieles a Jesucristo y nunca abandonaron su primer amor.

Por eso se dice que la iglesia de Esmirna era rica espiritualmente, por su fe, su paz, su santidad y el compañerismo que reinaba.

¿Seremos capaces nosotros de valorar lo que tenemos? ¿Seremos capaces nosotros de mantener nuestra fidelidad a Cristo a pesar de las muchas presiones?

Bueno es alabarte Señor, y a tu nombre folklore cantar; de mañana tu gracia anunciar y de noche tu fidelidad… (Canto y Fe Nº 173)

Stella Maris Frizs

Apocalipsis 2,8-11