Lunes 4 de mayo

¿Quién podrá hacerles mal, si ustedes se empeñan siempre en hacer el bien? Pero aun si por actuar con rectitud han de sufrir, ¡dichosos ustedes! Estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen, pero háganlo con humildad y respeto.

1 Pedro 3,13-15

Las comunidades a las que escribe el autor de la carta, están siendo vigiladas, son objeto de burlas y hasta de denuncias. Aun en ese contexto, donde seguramente muchos estuvieron en peligro de renegar de ese camino difícil, el autor insiste en que hay que dar testimonio “de la esperanza que ustedes tienen”. Esa esperanza se traduce no en discusiones filosóficas sino en coherencia de vida: hacer el bien, actuar con rectitud, humildad, respeto, buena conducta son las palabras que usa el texto de hoy.

Los que no son creyentes tienen una sensibilidad especial para detectar las hipocresías de los creyentes. Las palabras arriba mencionadas se pueden traducir en ser fieles a la palabra dada, cumpliendo lo que se promete. A no manejarse con mentiras, medias verdades, suposiciones y chismes. Se refiere a la honestidad y transparencia en el manejo del dinero, el propio como el de la comunidad. Resalta la humildad y el respeto que no atropella a otros, sino que renuncia a juzgarlos desde una supuesta superioridad.

La convivencia en la comunidad nunca es fácil. El peligro viene desde afuera como presión y genera tensiones adentro. La gente observa muy bien cómo se tratan los hermanos y hermanas en la comunidad. El testimonio no se da a través de la ausencia de conflictos y rivalidades, sino en cómo la comunidad los resuelve o si se termina fracturando en partidos confrontados, lo cual aceleraría la destrucción de la comunidad.

Karin Krug