Lunes 5 de julio

A esta mujer, que adoraba a Dios y que estaba escuchando, el Señor la movió a poner toda su atención en lo que Pablo decía. Fue bautizada, junto con toda su familia.

Hechos 16,14-15

¿Qué es lo que nos mueve a nosotros como cristianos a poner nuestra atención en la Palabra del Señor? En estos tiempos de grandes crisis e incertidumbres en el mundo en el que nos toca vivir, creo que es la esperanza lo que nos mueve, la esperanza en la certeza de que nuestro futuro está al cuidado de Jesús.

Esa esperanza es la que hace que nos levantemos cada mañana, la que nos acompaña en nuestras tareas diarias y nos ayuda a dormir con tranquilidad por las noches. Esa esperanza es la que nos lleva a los cultos semanalmente a recibir la Palabra de Vida, la Palabra del Señor.

Si permitimos que el mundo nos robe la esperanza, nos convertiremos en personas vacías, viviendo con miedo, consumidos por la ansiedad, esperando a que la próxima catástrofe suceda.

Pero la esperanza inunda al mundo de luz.

En la oscuridad de la noche los colores desaparecen, las sombras se multiplican y no podemos ver claramente. Nos asustamos fácilmente, no sabemos a dónde ir y tropezamos fácilmente. A la luz del día podemos ver claramente, los miedos imaginarios desaparecen y sabemos por dónde ir.

Cristo es nuestra esperanza, es la luz en un mundo oscuro.

Señor, que tu luz nos siga inundando de esperanza y fe. Amén.

Karina Arntzen

Hechos 16,16-22

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