Miércoles 2 de agosto

 

 

Muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.

Hechos 19,18

Recibe tu milagro, no dejes pasar esta oportunidad, casa de sanación…Y muchos anuncios más. En muchas ocasiones, puro cuento. La gente acude desesperada, buscando soluciones rápidas, “mágicas”, a sus inconvenientes. La angustia, el dolor, la desesperanza hacen que se tomen muchas veces caminos que en situaciones los llevarán a sufrir más de la cuenta, porque las soluciones rápidas y fáciles ofrecidas por los hombres no existen. Terminarán llenos de culpa porque muchas veces la respuesta será “no sanaste o no llegó el milagro, porque tienes poca fe”…

Recuéstate en Dios, pide a tus hermanos y hermanas de sangre y de la congregación que oren por ti en cada encuentro, en cada momento. Ora tú también, y quizás recibas lo que tanto te falta.Ponte en la manos de Dios, aunque sea sumamente difícil; suéltate sobre ellas y confía, él tendrá un plan.No dejes de ir a los médicos, no suspendas ningún tratamiento. Todo ayuda.

Y si recibes lo que tanto has pedido, agradece a Dios y a los que han orado por ti. Cuéntales a otros, da testimonio de que él te ha escuchado.

Y si no fue así, busca fortaleza y consuelo en quienes te aman y oran para que puedas estar en paz y tranquilidad; vive y disfruta cada momento.

Dios siempre está contigo y te ama.

Dios, entre tus manos quiero yo habitar, sé que me proteges y aquí estás. Te busco, te espero, me quieres hablar. Sana mi alma, cerca de mi está.  (Canto y Fe Nº 224)

Narciso Weiss

Hechos 19,8-22