Miercoles 2 de octubre

 

El reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Mateo 20,1

La parábola comienza diciendo que el reino de los cielos es semejante a… Eso significa que, en la misma, Jesús tiene el propósito de dar un ejemplo tomado de la naturaleza. La viña aquí es un símbolo del reino de los cielos. Si el dueño necesita obreros para trabajar en su viña significa que el reino es algo que se construye en cooperación con Dios, y no algo que Dios realiza por sí solo. Este trabajo es remunerado.

Pero esa remuneración no depende de los méritos personales de los obreros, sino de la generosidad del propietario. Podríamos decir que la entrada al reino no depende de las obras de la persona, sino de la gracia de Dios. Si nos sorprende la acción del propietario, deberíamos recordar que en la misma Biblia dice que quienes heredan el Reino son aquellos que se compadecieron con los afligidos y desposeídos de la sociedad.

Había mucha necesidad en la viña, y este señor pasó casi todo el tiempo yendo por las calles y plazas del pueblo buscando trabajadores. Al respecto, somos invitados a pensar en los que fueron contratados a última hora, porque nadie los había convocado. ¿Cómo se sentirían cuando al final del día nada habrían llevado a su casa para alimentar a su familia? Es por esta razón que la parábola es un buen ejemplo para las personas responsables en la sociedad y también dentro de cada iglesia local.

Guillermo A. Mohr

Mateo 20,1-16