Miércoles 26 de mayo

El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.

Hechos 3,13

Y Pedro empezó a predicar, junto a él, Juan y el que había sido sanado.

Dejando en claro que quienes habían sanado al hombre no fueron ellos sino Jesucristo, a quien el pueblo de Israel había entregado, negado y asesinado…

El pueblo estaba acostumbrado a los ritos y al cumplimento de una ley prácticamente imposible, vaciada de amor y comprensión alejada de Dios, que por lo tanto no servía a Dios, sino a intereses particulares de quienes ostentaban el poder.

¿Hoy, cómo está tu fe? ¿Crees?

¿En quién?

¿En qué?

¿En Jesucristo? ¿Dios Padre? ¿Espíritu Santo?

¿O en un MIX que te ofrece la sociedad sin compromiso dando forma a lo que se te plazca y como te convenga?

El Hijo de Dios, Jesús, siempre espera. Búscalo y vas a encontrarlo, llámalo y él va a responderte.

Pide en oración que el Espíritu Santo que dio a Pedro, Juan y los discípulos renovación, confianza, fe también sea contigo y con quienes te rodean, y tu vida ha de cambiar.

Inténtalo.

Narciso Weiss

Hechos 3,11-16

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