Sábado 2 de febrero

 

Para que, así como el pecado reinó para traer muerte, también la gracia reine por la justicia para darnos vida eterna mediante Jesucristo, nuestro Señor.

Romanos 5,21

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No resulta sencillo entender los escritos del apóstol Pablo. Por eso tenemos que ponernos los lentes de aquel tiempo y del nuestro. Sabemos que somos llamados por Dios para ser palabra viva. Esto es una invitación a ser personas responsables que debemos mirar más allá de nuestras necesidades, deseos y ambiciones. Esto también vale para nuestras comunidades de fe. Si somos de verdad ciudadanos, ciudadanas y cristianas, cristianos que amamos y vivimos con nuestros prójimos, nos hacemos carne de las enseñanzas de Jesús.

Lutero entendía la vocación cristiana desde la perspectiva de ser uno en Cristo, y las dos direcciones hacia las cuales Cristo nos lleva: por un lado, nuestra relación con Dios, siendo que en Cristo somos salvados del poder del pecado y de la muerte, y ello nos hace libres; y por el otro, así como Cristo fue enviado al mundo, nosotros somos enviados a nuestros prójimos.

La vida cristiana, entonces, no se limita a lo que hacemos en nuestros momentos devocionales, sino que, para que seamos instrumentos de la justicia de Dios en el mundo, debemos evaluar cómo nos relacionamos con nuestros prójimos. ¿Desde dónde nos relacionamos? ¿Para ganar dinero y prestigio? ¿O para revalorar nuestra vocación cristiana trabajando a favor de la justa convivencia entre las personas y el medio ambiente?

Seguramente Dios nos esté necesitando para servir desde la necesidad con las personas que no han alcanzado una vida digna.

Wilma E. Rommel

 

Romanos 5,12-21