Sábado 28 de enero

 

 

En fin, ¿qué salieron a ver?, ¿un profeta? Sí, de veras, y uno que es mucho más que profeta.

Lucas 7,26

 

Nuestro mundo actual necesita esta voz profética, requiere con urgencia volver los ojos a Jesús para sentir que él ya ha realizado esa profecía de Isaías.Esa acción de Jesús realizada tiempo atrás debe ser actualizada permanentemente por nosotros, los que creemos en él, los que decimos ser sus seguidores. No basta simplemente con creer, sino también ser consecuente.

Muchas veces esto sucede con nosotros. Decimos creer, pero nuestra vida y nuestras obras no se ajustan a esa fe que profesamos. Es que creer en Jesús va más allá de confesarlo como el Mesías, el Hijo de Dios. La confesión de fe implica para nosotros realizar las mismas acciones de Jesús, adoptar su estilo de vida, de confianza plena en Dios, de amor desbordante hacia los más débiles e ignorados de la sociedad, entregar hasta nuestra propia vida por la justicia, rechazar de manera radical todo lo que se opone al plan de vida propuesto por el Padre… Eso y mucho más implica ser seguidor de Jesús.

A veces nos dejamos confundir, ya no con otro personaje como el Bautista, sino con los distintos modos de ver y de entender a Jesús y su mensaje. Si miramos con atención cuántos cristianos se desvanecen y se deshacen en una mera contemplación mística de Jesús, lo adoran, lo alaban… pero no se comprometen activamente con lo que él nos pide. Muchos sólo ven en él aquella dimensión divina, espiritual, pero se olvidan de ese aspecto humano de Jesús, aquel que lo hizo ver, sentir, gozar, padecer… tal como nos pasa a todos.

Asumamos con compromiso y alegría la tarea de llevar su enseñanza a todas las naciones.

 

Carola Christ y Sebaldt Dietze

 

Lucas 7,24-35