Viernes 12 de febrero

Jesús dice: “Es necesario…”

Lucas 9,22

Se puede creer que el “es necesario” es parte del “plan de Dios”. El problema comienza cuando ese plan es predicado y creído como si se tratase de un plan de pagos: el mundo está en deuda con Dios, pero no puede pagar esa deuda. Como Dios no puede perdonar esa deuda por no estar exento a la ley natural de que las deudas se pagan, es necesario que Jesús muriera en la cruz para, por un lado, liberarnos de esa deuda y por el otro, satisfacer a Dios y la ley natural.

Pero la necesidad de que habla Jesús no es una natural sino divina. Es decir: si Dios es Dios, no puede regirse por una necesidad económica. Por ello, la necesidad divina es igual a la libre opción de Dios. Y como Dios no solamente es fuera de la ley sino justo, la necesidad tiene que ver con la fidelidad de Dios con su libre opción.

Si cantamos: “Al mundo perdido, Cristo le ha nacido”, confesamos que el mundo perdido ya no se rige por su propia necesidad sino es puesto bajo la necesidad divina. Dios no elige ni el trono de Jerusalén ni el de Roma sino el pesebre. Eso fue necesario, por ser la libre opción de Dios. Y la muerte de Jesús en la cruz era necesaria porque Dios es fiel –y Jesús obediente– a su libre opción.

Por eso, es necesario que tanto frente al pesebre como frente a la cruz, que por necesidad divina son talladas de la misma madera, se revelen las personas tal como son. Y finalmente es necesario asumir lo que somos porque lo que no es asumido, no puede ser redimido (San Irineo).

Michael Nachtrab

Lucas 9,18-27

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