Viernes 5 de marzo

Día Mundial de Oración

Por eso corrió adelante y, para alcanzar a verlo, se subió a un árbol cerca de donde Jesús tenía que pasar. Cuando Jesús pasaba por allí, miró hacia arriba y le dijo: “Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que quedarme en tu casa.” Zaqueo bajó aprisa, y con gusto recibió a Jesús. Al ver esto, todos comenzaron a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en la casa de un pecador.

Lucas 19,4-7

Una de las canciones favoritas de la escuela dominical era la de Zaqueo. A los chicos les gustaba la música pegadiza y mientras cantaban podían imaginar a una persona pequeña colgando de un árbol.

La historia es breve y clara: un pecador cambia su vida, al ser visitado por Jesús.

Pero no se dejen engañar, porque este breve relato debería sacudirnos. Cada uno de nosotros es Zaqueo, alguien que cometió faltas, y también cada uno de nosotros es alguien del pueblo que juzga a los demás.

Es interesante pensar que Zaqueo se acercó al Señor, y fue entonces que Jesús estableció una relación con él.

Jesús vino por mí, ¿qué hago yo para acercarme a Jesús?

Jesús me pide que piense sobre mi comportamiento hacia los demás y que cambie, ¿pienso en mis acciones?

Señor, ayúdame a encontrar el valor para remediar mis actos pasados y vivir según tus enseñanzas. Amén.

Gabriela García Feege – Janecki

Lucas 19,1-10

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