Viernes 7 de agosto

 

Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de él… preguntó: “¿Quién me ha tocado la capa?”
Marcos 5,30

El texto nos habla de una mujer que llevaba doce años de enfermedad; sumida en la pobreza, había gastado todo su dinero en busca de salud, llevaba una vida terrible, iba de mal en peor. Ni su nombre conocemos.

Sin duda era una mujer triste y solitaria, ella quería pasar desapercibida entre la multitud. Quizás vino de lejos y nadie la conocía, su único objetivo era tocar el manto de Jesús y lo logró.

Jesús percibió que había salido poder de él y preguntó quién lo había tocado, pues sintió que era un toque diferente. Era un toque con fe. Jesús miraba a su alrededor para descubrir a esa persona y al arrodillarse ante Jesús, él le dice “Hija, por tu fe has
sido sanada”.

Cuántos de nosotros nos sentimos desesperados ante situaciones difíciles en nuestras vidas. Para esta mujer no fue fácil llegar a
Jesús, pero su fe le dio coraje y esa fe debe contagiarnos a nosotros también.

En momentos difíciles de nuestras vidas hagamos como la mujer, perseveremos en el camino, que los obstáculos no nos detengan hasta llegar a Jesús para recibir su poder. Toquemos su manto con nuestras oraciones y él nos dirá: “Hija, por tu fe has sido sanada”.}

Amalia Elsasser
Marcos 5,21-34