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Salmo 147:13-21
13 Porque ha reforzado los cerrojos de tus puertas; ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
14 Él pone en tu territorio la paz; te hará saciar con lo mejor del trigo.
15 Él envía sus mandamientos a la tierra; velozmente corre su palabra.
16 Él da la nieve como lana; esparce la escarcha como ceniza.
17 Él echa su hielo como migajas; ante su frío, ¿quién se sostendrá en pie?
18 Envía su palabra y los derrite; hace soplar su viento y fluyen las aguas.
19 Él declara sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel.
20 No ha hecho esto con ninguna otra nación, y no han conocido sus juicios. ¡Aleluya!
Jeremías 31:7-14
7 Así dice Jehová: Regocíjate, oh Jacob, y alegraos de la cabeza de las naciones; haced oír alabanzas y decid: ¡Salva, oh Jehová, a tu pueblo, el remanente de Israel!
8 He aquí que yo los traigo de la tierra del norte, y los congregaré de los extremos de la tierra; entre ellos vendrán ciegos y cojos, mujeres en cinta y las que paren juntas; gran compañía volverán aquí.
9 Irán llorando, y con súplicas los traeré; los conduciré junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy un padre para Israel, y Efraín es mi primogénito.
10 Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedla saber en las islas de lejos; decid: El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como un pastor a su rebaño.
11 Porque Jehová redimió a Jacob, lo libró de mano del que era más fuerte que él.
12 Y vendrán y cantarán en la altura de Sión, y correrán hacia el bien de Jehová, hacia el trigo, el vino nuevo y el aceite; hacia la cría de las ovejas y de las vacas; y su alma será como un huerto de riego, y nunca más tendrán dolor.
13 Entonces la virgen se alegrará en la danza, y los jóvenes y los ancianos juntos; porque convertiré su duelo en gozo, y los alegraré, y los haré disfrutar de su tristeza.
14 Y les daré sacerdotes según mi corazón, que los alimenten con ciencia y con inteligencia; y serán mis pueblos como un huerto de riego.
Efesios 1:3-14
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
4 Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.
5 En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
7 En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
8 que abundó para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia;
9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo
10 para reunir todas las cosas en Cristo; así las que están en los cielos como las que están en la tierra.
11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad;
12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.
13 En él también vosotros habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación; y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención del posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
Juan 1:1-9, 10-18
19 Por esto respondió Jesús y les decía:
—De cierto, de cierto les digo que el Hijo no puede hacer nada de sí mismo sino lo que ve hacer al Padre. Porque todo lo que él hace, esto también lo hace el Hijo de igual manera. 20 Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él mismo hace. Y mayores obras que estas le mostrará, de modo que ustedes se asombrarán. 21 Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. 22 Porque el Padre no juzga a nadie sino que todo el juicio lo dio al Hijo 23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
24 »De cierto, de cierto les digo que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación sino que ha pasado de muerte a vida.
Agenda Evangélica: Salmo 100; Isaías 61,1-3(4.9)10-11 (P); 1 Juan 5,11-13; Lucas 2,41-52