El que actúa con justicia… jamás será conmovido.
Salmo 15,5b (RVC)
El salmo continúa describiendo al que puede habitar en la presencia de Dios. Ahora se enfoca en cómo tratamos a los demás: no calumniar, no dañar al prójimo, no levantar chismes. También habla del respeto a quienes temen a Dios, de cumplir la palabra aunque cueste, de no aprovecharse de los necesitados.
Estas son señales de una vida justa. Y Dios promete algo poderoso: “quien vive así, no será conmovido”. Es decir, tendrá firmeza, estabilidad, paz. En un mundo lleno de inestabilidad emocional, moral y espiritual, Dios ofrece raíces profundas a quienes caminan rectamente.
Esto no es moralismo. Es fruto de estar cerca del Señor. La justicia que aquí se menciona no es autoimpuesta, sino reflejo de una comunión viva con Dios. Cuando el Espíritu Santo gobierna nuestro corazón, se nota en nuestras relaciones, en nuestras palabras y en nuestras decisiones.
Hoy, vivamos con integridad, aunque no sea fácil. No busquemos caerle bien a todos, sino agradar a Dios. Él es nuestra roca firme.
Señor, ayúdame a vivir con justicia, a honrarte con mis palabras y acciones. Sé mi seguridad en todo momento. Amén.
Enzo Pellini