Lunes 9 de febrero

 

Los reyes y gobernantes de la tierra se rebelan, y juntos conspiran contra el Señor y su rey escogido.

 

Salmo 2,2

 

Los poderosos que conspiran contra Dios son fácilmente reconocibles, pero en los tiempos modernos saben servirse de los medios masivos de comunicación y de las redes sociales para que les borren las pisadas, vendan por bueno el proyecto de muerte y naturalicen la mentira, de modo que ya no sepamos qué creer y qué no.
La mentira y la confusión son sus mejores escondites, así roban y destruyen, no sólo lo material, sino también la dignidad de las personas, dejando a jubilados sin medicación indispensable y con ingresos de indigencia; despojando a las personas con discapacidad de una atención y cuidados mínimos; vaciando hospitales públicos… sembrando muerte en cuotas, tan cotidianas que ya no nos sorprenden.
Si no es Vida en Abundancia, entonces no es de Cristo. Ésta es nuestra vara, ésta es la medida de toda nuestra vida, de la comunidad, de nuestras decisiones de negocios y de nuestras elecciones políticas, porque de eso también estamos hechos. Si no es Vida en Abundancia, no es de Dios.
Los que conspiran contra el Señor han entregado nuestros recursos naturales por monedas, han vaciado nuestras reservas forestales para negocios privados, han expulsado a nuestros hermanos y hermanas de los pueblos originarios de sus territorios para saquear y envenenar la tierra… esos poderes tienen nombre, y nos mienten en la cara. Nosotros tenemos la Palabra liberadora de Dios, la que nos recuerda que siempre estamos del lado de la vida plena, y hacia allí vamos enderezando el camino.“Jesucristo es la vida, es la vida del mundo” (Cancionero Canto y Fe N°234).

 

Peter Rochón

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