1°domingo de Cuaresma | Invocavit
Todo esto te lo daré, si te postras para adorarme.
Mateo 4,9
No fue el Señor quien prometió prosperidad y bienes a cambio de adoración, ¡cuidado con dejarse confundir! Porque unir fe y prosperidad no viene del Señor, sino más bien todo lo contrario. Fue Satanás quien le dijo a Jesús que le daría todas las riquezas del mundo a cambio de su servil obediencia y adoración.
Es importante tener presente esto, especialmente en tiempos en los que abundan teologías engañosas que unen fe y prosperidad, así como personas adoradoras del dios dinero que afirman con absoluta convicción que aquellas personas o sociedades que sirvan al dinero lo tendrán todo. Que la prosperidad de una nación es el resultado de ponerse al servicio del capital.
La verdadera prosperidad no se consigue haciendo negocios con Dios (te doy para que me des) ni sirviendo al dinero. Tampoco será fruto de opciones individualistas que no incluyan a las demás personas y a la naturaleza, porque nadie se salva solo, nadie se salva sola.
Jesucristo no negoció con Dios ni buscó la seguridad del dinero, sino que eligió el camino de la obediencia a la Palabra, confiando en que es así como se edifica una verdadera prosperidad y una vida nueva.
Que este tiempo de cuaresma que comenzamos a transitar sea propicio para reconocer lo que nos aleja de Dios, las trampas del maligno, y aferrarnos al único que pudo vencerlas: Jesucristo. Son las personas, los pueblos y las sociedades que siguen al Señor en obediencia, que practican la justicia, comparten el pan, cuidan de los huérfanos y las viudas y preservan la naturaleza, las que alcanzarán una verdadera prosperidad. Amén.
Leonardo Schindler