Lunes 30 de marzo

 

Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. Que diga el pueblo de Israel: “Su gran amor perdura para siempre”.

 

Salmo 118,1-2

 

El salmo comienza con un llamado a agradecer a Dios: “Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor es eterno”. Nos recuerda algo muy importante: Dios siempre es bueno, sin importar lo que suceda en nuestras vidas. Su amor no cambia, es eterno.
A veces, cuando las cosas van mal, podemos olvidar lo bueno que ha sido Dios con nosotros. Pero este salmo nos invita a detenernos y recordar todo lo que ha hecho por nosotros. Cada día nos muestra su bondad de muchas maneras y, aunque no siempre lo notemos, su amor nunca nos abandona.
Tú y yo hemos pasado por cosas terribles, pero Dios está ahí, en medio de nosotros, orquestando una batalla tras otra contra el mal y apoyándonos para que sigamos por el camino de la rectitud. Tenemos que saber que Dios siempre está, siempre estará y siempre ha estado en nuestras vidas obrando por nosotros.
Este salmo es una llamada a vivir agradecidos, a reconocer que, aunque enfrentemos dificultades, el amor de Dios siempre está con nosotros. Nos invita a ser una comunidad de fe que siempre recuerda lo bueno que es Él.

 

José Arturo Schlickmann Tank

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