Lunes 1 de junio

No necesito toros de tu establo ni machos cabríos de tus corrales.

Salmo 50,9

Dios no necesita nuestros sacrificios materiales, porque toda la creación ya le pertenece. Sin embargo, sí desea algo mucho más profundo: nuestro corazón sincero y nuestra vida entregada en gratitud.
En ocasiones pensamos que agradamos a Dios solo cuando cumplimos con ritos, actividades o “cosas religiosas”. Pero este salmo nos recuerda que lo que realmente vale es la actitud con la que lo hacemos. De nada sirve ofrecer grandes gestos si no hay un corazón dispuesto a la obediencia y al amor.
Es como cuando alguien nos regala algo costoso, pero lo hace sin cariño ni interés. Ese regalo pierde su sentido. En cambio, un gesto sencillo pero lleno de amor tiene un valor inmenso. Así también con Dios: él busca la autenticidad de nuestra fe, no el espectáculo de nuestras obras.
El desafío para nosotros es vivir cada día en gratitud, reconociendo que todo lo que tenemos proviene de él. No se trata de darle cosas, sino de darle nuestra vida entera, en servicio y amor al prójimo.
Oración: Señor, ayúdame a ofrecerte no solo palabras o gestos vacíos, sino un corazón agradecido y una vida dispuesta a servirte con sinceridad. Amén.

Alcides Schlickmann

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print