A las puertas del tiempo de la Iglesia, el pastor Atilio nos invita a repensar nuestra misión y la verdadera naturaleza de nuestra fe comunitaria. La Iglesia no está para cerrar sus puertas, cantar y quedarse encerrada en sí misma. Una iglesia real es una iglesia viva, que se mueve desde adentro hacia afuera: llamada a salir al mundo, a acompañar, curar, consolar y ayudar al prójimo.
Jesús nos dejó una promesa eterna: «Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo». Esa presencia se hace viva cada vez que compartimos la comunión y cuando salimos a la calle a cumplir con nuestra tarea.
En el encuentro de esta semana del ciclo Comunidad en Diálogo, compartimos una reflexión basada en los últimos versículos del Evangelio de Mateo (28:14-20). En esta ocasión, la palabra está a cargo del pastor emérito Atilio Hunzicker, desde Paraná, Entre Ríos.