Miércoles 10 de junio

Allí Moisés subió a encontrarse con Dios.

Éxodo 19,3

En nuestra vida como cristianas y cristianos, reconocemos la importancia de los encuentros en comunidad que constantemente realizamos en nuestros espacios de fe.
Celebramos la oportunidad de mirarnos a los ojos, de abrazarnos y confesar lo que creemos, una misma esperanza que nos lleva a afianzar nuestras vidas.
El texto nos dice que Moisés subió a un lugar alto para encontrarse con Dios, como hacía muy a menudo, para estar a solas con la divinidad y encontrar la paz y el ánimo para seguir. Moisés lo hacía constantemente, ya que era un líder que se enfrentaba a muchos desafíos para guiar a su pueblo y buscaba la sabiduría para saber qué hacer.
¡Qué maravillosa experiencia la de Moisés! Sentir a Dios tan cerca, escucharlo y verlo… Pero esta experiencia no es solo para él, la gran noticia es que nosotras y nosotros podemos encontrarnos con Dios cuando lo necesitemos.
¿Qué te parece tener un rincón en casa para el tiempo de devocional? ¿O un espacio en un parque o junto al mar? Incluso puedes orar y pedir a Dios por tus necesidades mientras vas al trabajo o vuelves a casa. Basta con pensar que esto es posible.
También es importante buscar espacios y tiempos para encontrarnos con nuestro Dios. Los tiempos complejos de hoy nos invitan a no hacerlo, pero el desafío del Evangelio es que lo intentemos, pues así encontraremos descanso para seguir adelante en nuestro diario caminar.
Oración: Querido Dios, subo para encontrarte, quiero sentirte, que me escuches y me abraces, te necesito Dios.

Ángela Trejo Haager

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print