Lunes 22 de junio

Oh Señor, feliz el pueblo que sabe alabarte con alegría y camina alumbrado por tu luz, que en tu nombre se alegra todo el tiempo y se entusiasma por tu rectitud.

Salmo 89,15-16

Las palabras del Salmo recuerdan algunos valores perdidos o al menos casi ocultos para nuestra sociedad. En líneas generales lo comunitario no es un valor para la mayoría. Somos individualistas, cada vez más aislados en nosotros mismos, sin preocupación por el otro y la otra. Y qué decir de la rectitud, el valor de la palabra, el buen actuar. Según el diccionario tiene que ver con la ética, la moralidad, la justicia, la conciencia, la honradez.
Debiéramos revisar si nuestro caminar, en primer lugar, es comunitario. Si miramos al otro o la otra con amor y alegría. O caminamos solos, aislados, pensando sólo en nosotros mismos y en nuestras conveniencias personales. ¿Actuamos de acuerdo a quién nos guía en el camino y nos invita a una vida buena, consciente, honrada, con búsqueda de equidad y justicia?
Creemos que frente a las palabras del salmista sólo podremos o debiéramos decir: “Perdónanos Señor, por nuestra infidelidad; nuestros labios te alaban, pero nuestro corazón está lejos de ti”. Y si nuestro arrepentimiento es sincero podremos caminar alegremente mirando a los demás, dando nuestra mano a quién lo necesite, defendiendo lo que es justo y adecuado para la vida y la convivencia. Buscando la justicia y el derecho en este mundo, donde como dice la canción: “Si este mundo es uno y para todos; todos juntos vamos a vivir…”.
Que la presencia de la luz de Dios ilumine nuestros caminos y nuestras vidas. Y que nuestra alabanza pueda ser sincera y los valores del reino de Dios se hagan realidad en cada paso que demos en la vida.

Doris Arduin y Germán Zijlstra

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