Los días 6 y 7 de julio, jóvenes del Distrito Oeste de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) participaron de un campamento en Felicia, Santa Fe, bajo el lema «Dones: recibir, descubrir y compartir». Inspirados en el versículo de 1 Pedro 4:10 —«Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios»—, vivieron dos jornadas dedicadas a profundizar en la vocación de poner los dones al servicio de los demás.
El programa combinó momentos de devocionales, espacios de reflexión sobre el tema central, dinámicas grupales, juegos recreativos y juegos de mesa, favoreciendo tanto el fortalecimiento espiritual como de los vínculos entre los y las jóvenes participantes. El ambiente de alegría, compañerismo y confianza fue uno de los aspectos más valorados por quienes participaron. Al finalizar el encuentro, varios jóvenes compartieron sus impresiones y expresaron su gratitud por la experiencia vivida.
«Quería agradecerles a todos los que colaboraron para que este campamento sea maravilloso. Como siempre la pasamos hermoso y aprendemos muchísimo, ya sea con los temas, las charlas y los juegos. Gracias a los coordinadores por todo y también es muy lindo que se sigan sumando chicos. Espero seguir compartiendo momentos juntos», expresó Valentina Weidmann.
En la misma línea, Violeta Nagel Kahlow destacó el clima de fraternidad que se vivió durante el fin de semana: «Muchísimas gracias a todos por su buena onda y ganas de pasarla bien. La verdad es que disfruté muchísimo con todos ustedes y me encantó este campamento. Espero poder verlos en muchos más».
Por su parte, Guillermo Kaiser puso en palabras el sentido de comunidad que se fortaleció durante el encuentro: «Muchas gracias a todos. Como decíamos hoy, se armó un grupo hermoso y de verdad disfruto mucho cada instante. Me llena mucho compartir con todos ustedes y me hacen sentir realmente cómodo. Por muchos más momentos».
El campamento volvió a ser un espacio donde la fe, la amistad y el servicio se entrelazaron, animando a las y los jóvenes a reconocer los dones que Dios les ha dado y a compartirlos con sus comunidades, viviendo el llamado a ser buenos administradores de la gracia recibida.

