
Lunes 27 de octubre
Mientras no confesé mi pecado, mi cuerpo iba decayendo por mi gemir de todo el día. Salmo 32,3 La carga de callar

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20° domingo después de Pentecostés Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.

Pero el Señor sí me ayudó y me dio fuerzas. 2 Timoteo 4,17a En un momento difícil de su vida, y sintiendo

He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. 2 Timoteo 4,7 La vida de

Señor, ¿has rechazado del todo a Judá? ¿Te has cansado de la ciudad de Sión? ¿Por qué nos heriste irremediablemente? Esperábamos prosperidad, pero nada

El Señor dice esto acerca del pueblo de Israel: “A este pueblo le encanta andar siempre de un lado para otro. Por eso no

Porque Dios el Señor nos alumbra y nos protege; el Señor ama y honra a los que viven sin tacha, y nada bueno les

¡Felices los que en ti encuentran ayuda, los que desean peregrinar hasta tu monte! Salmo 84,5 “Jeder ist seines Glückes Schmied”, se

19° domingo después de Pentecostés Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18,1 ¿Oran

Que prediques el mensaje, y que insistas cuando sea oportuno y aun cuando no lo sea. Convence, reprende y anima, enseñando con toda paciencia.