23° domingo después de Pentecostés
¡Manténganse firmes, para poder salvarse!
Lucas 21,19
No es necesario ser profeta para prever guerras, disturbios, terremotos, epidemias y hambrunas, como se menciona en Lucas 21. Lo que el Evangelio de hoy describe no es una profecía, sino una realidad. Lo fundamental en el discurso de Jesús no es el escenario catastrófico que presenta, sino las instrucciones sobre cómo debemos responder ante él. “Tengan cuidado de no dejarse engañar”, “den testimonio”, “les daré palabras llenas de sabiduría” y, finalmente: “¡Manténganse firmes para poder salvarse!”.
Estas palabras de Jesús fueron escritas después de la destrucción del Templo de Jerusalén, un evento traumático para la gente de la época. Jesús quiere alentar a las personas en tiempos de crisis, señalando que aferrarse a él y a su mensaje es la manera de superar tanto las catástrofes mayores como menores. Aquellos que permanezcan firmes y le siguen ganarán la vida, a pesar de todo.
También nosotros enfrentamos retos diarios y, a veces, catástrofes personales que nos llevan a dudar y desesperarnos tanto de Dios como del mundo.
La palabra “religio” (religión) significa “agarrarse” o “atarse”. Nuestra fe en Jesucristo actúa como la “cuerda de guía” que nos evita perdernos a pesar de las pruebas y tribulaciones, proporcionándonos el apoyo y la orientación necesarios para vivir plenamente. Solo necesitamos confiar en Dios para que nos libre de los miedos, nos otorgue las palabras adecuadas y nos conduzca hacia lo que estamos destinados: una vida en abundancia. Con su ayuda, encontramos la salvación.
Oremos: Señor, haz que podamos mantenernos firmes en la fe, para que podamos salvarnos de todas las tribulaciones. Amén.
Enno Haaks