Domingo 25 de enero

 

3° domingo después de Epifanía | 3°en el año

 

Vengan conmigo, y yo los haré pescadores de hombres.

 

Mateo 4,19 (RVC)

 

Jesús no comenzó su ministerio en Jerusalén ni entre los líderes religiosos, sino en Galilea, un lugar considerado de poca importancia espiritual. Desde allí, comenzó a anunciar: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado” (v.17). Pero no solo predicó: también llamó. A unos pescadores sencillos les dijo: “Vengan conmigo”, y ellos, sin dudar, dejaron redes, barcas y familias para seguirlo.
Este llamado sigue vigente. Jesús todavía llama a personas comunes a una misión extraordinaria. No pide títulos ni logros, sino disponibilidad. Cuando le decimos “sí”, Él transforma nuestra vida cotidiana en una vocación con propósito eterno.
Ser “pescadores de hombres” significa invitar a otros a experimentar la salvación. No todos estamos llamados a dejar nuestro trabajo, pero sí todos somos llamados a seguir a Jesús con todo el corazón. Al hacerlo, su poder se manifiesta a través de nosotros: sanando, enseñando, restaurando.
Quizás hoy escuchemos en nuestro corazón esa misma voz: “Sígueme”. ¿Responderemos con prontitud como Pedro y Andrés? El mundo necesita pescadores de esperanza, testigos de la luz.
Señor Jesús, ayúdame a dejar mis redes y seguirte con confianza. Hazme útil en tu obra y guíame cada día. Amén.

 

Enzo Pellini

 

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