Domingo 28 de junio

5° domingo después de Pentecostés | 13° en el año

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

Mateo 10,40

En el evangelio de hoy, escuchamos que Jesús les dice a sus discípulos que quien los recibe, recibe también a quien los ha enviado; es decir, a él mismo y a Dios. La palabra que se destaca en este versículo es “recibir”, que aparece cuatro veces. Recibir significa acoger, recibir con hospitalidad, apoyar, sostener; es decir, es la disposición de aceptar y abrirse al otro, a la otra.
Este versículo son palabras que animan y dan coraje a los discípulos en su misión de anunciar en el mundo la paz de Dios y la cercanía de su reino. Recordemos que los discípulos fueron enviados a contextos muy hostiles y no siempre eran bien recibidos.
En un mundo marcado por el temor y la desconfianza, Jesús nos invita a abrir nuestras puertas y nuestros corazones con gestos sencillos, como dar un vaso de agua fresca a quien llega de afuera. Recordemos que, cuando acogemos al otro, no solo recibimos al enviado, sino también a Cristo y a Dios que lo ha enviado. Que las palabras del Evangelio nos animen a practicar la hospitalidad, a mirar con ternura al prójimo y a ser reflejo del amor de Dios en cada gesto de apertura y acogida. Amén.

Izani Bruch

Compartir!

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print